
Me encantó la naranja informacional de Luis, aunque luego pensando… no me acaba de convencer del todo-todo. La imagen me sirve como foto simbólica pero no como alegoría a nuestra naturaleza cyborg. Porque esa naranja no existe y en cambio nosotros sí. Nosotros ya llevamos prótesis que se mueven solas, tornillos de titanio y chips en el cerebro y nuestra abuela que vive sola lleva un “teleconector” que avisa a urgencias cuando se cae. La naturaleza de los cyborgs es medio humana-medio robotizada, los cybors no llevan (o llevamos) un cable enrollado en la cabeza.
Así que respondo a la naranja conectada de Luís con otra naranja cyborg. Y es que esta naranja, aunque no se vea, es hija de un laboratorio, donde le han inyectado brillo, colorcito naranja, algo de olor a campo y una pizca de sabor. La naranja ha pasado por una cinta transportadora, numerosos controles de calidad y la máquina refrigerante de un camión con temperatura constante. Y nada, seguramente estará riquísima nuestra naranja cyborg, con 0,45g. de vitamina C, 0,33g. de vitamina A, 2,34g. de fibra y algunas cuantas cosas más…
Bueno, y como los cyborgs somos también grande consumidores y algo decía Ibáñez (1997) de las naranjas…
“[…] ¿Que tiene que ver con la naranja un ‘refresco de naranja’ –aun 'tal cual' sin burbujas-? […] La carne que compramos lleva inyectada agua –cuando está entera-, está mezclada con patata o ‘proteína texturizada de soja’ – cuando está picada-. […] Todos somos, todos los días, cazados.”
Ibáñez, J. (1997) “Por una sociología de la vida cotidiana”, Siglo XXI Editores S.A., Madrid, p.3.
Así que respondo a la naranja conectada de Luís con otra naranja cyborg. Y es que esta naranja, aunque no se vea, es hija de un laboratorio, donde le han inyectado brillo, colorcito naranja, algo de olor a campo y una pizca de sabor. La naranja ha pasado por una cinta transportadora, numerosos controles de calidad y la máquina refrigerante de un camión con temperatura constante. Y nada, seguramente estará riquísima nuestra naranja cyborg, con 0,45g. de vitamina C, 0,33g. de vitamina A, 2,34g. de fibra y algunas cuantas cosas más…
Bueno, y como los cyborgs somos también grande consumidores y algo decía Ibáñez (1997) de las naranjas…
“[…] ¿Que tiene que ver con la naranja un ‘refresco de naranja’ –aun 'tal cual' sin burbujas-? […] La carne que compramos lleva inyectada agua –cuando está entera-, está mezclada con patata o ‘proteína texturizada de soja’ – cuando está picada-. […] Todos somos, todos los días, cazados.”
Ibáñez, J. (1997) “Por una sociología de la vida cotidiana”, Siglo XXI Editores S.A., Madrid, p.3.