lunes, 28 de abril de 2008

A la naranja informacional de Luis Belaustegui (o a Luis Belaustegui y su naranja informacional)


Me encantó la naranja informacional de Luis, aunque luego pensando… no me acaba de convencer del todo-todo. La imagen me sirve como foto simbólica pero no como alegoría a nuestra naturaleza cyborg. Porque esa naranja no existe y en cambio nosotros sí. Nosotros ya llevamos prótesis que se mueven solas, tornillos de titanio y chips en el cerebro y nuestra abuela que vive sola lleva un “teleconector” que avisa a urgencias cuando se cae. La naturaleza de los cyborgs es medio humana-medio robotizada, los cybors no llevan (o llevamos) un cable enrollado en la cabeza.

Así que respondo a la naranja conectada de Luís con otra naranja cyborg. Y es que esta naranja, aunque no se vea, es hija de un laboratorio, donde le han inyectado brillo, colorcito naranja, algo de olor a campo y una pizca de sabor. La naranja ha pasado por una cinta transportadora, numerosos controles de calidad y la máquina refrigerante de un camión con temperatura constante. Y nada, seguramente estará riquísima nuestra naranja cyborg, con 0,45g. de vitamina C, 0,33g. de vitamina A, 2,34g. de fibra y algunas cuantas cosas más…

Bueno, y como los cyborgs somos también grande consumidores y algo decía Ibáñez (1997) de las naranjas…

“[…] ¿Que tiene que ver con la naranja un ‘refresco de naranja’ –aun 'tal cual' sin burbujas-? […] La carne que compramos lleva inyectada agua –cuando está entera-, está mezclada con patata o ‘proteína texturizada de soja’ – cuando está picada-. […] Todos somos, todos los días, cazados.”

Ibáñez, J. (1997) “Por una sociología de la vida cotidiana”, Siglo XXI Editores S.A., Madrid, p.3.

lunes, 7 de abril de 2008

Descubren la sopa de ajo. QUIM MONZÓ

6/06/2007 - La VANGUARDIA

LOS BLOGS DE LOS alcaldes o bien no permiten dejar opiniones o bien ponen un filtro

El sábado, Lluís Amiguet entrevistaba en la contra a Don Tapscott, "profeta de la wikieconomía". Para subrayar la importancia del mundo digital, Amiguet se preguntaba quién consulta hoy las enciclopedias de papel y confesaba que, a él, sin Google y Wikipedia hoy le sería imposible trabajar. Tapscott es de una opinión semejante, porque - según él- "todos" consultan las enciclopedias de la red, y da por sentado que "las enciclopedias se han hundido: la Enciclopedia Británica es hoy un dinosaurio varado en las arenas de la historia". "En cambio, Wikipedia, enciclopedia on line redactada por miles de colaboradores anónimos, se ha convertido en la obra de referencia más utilizada". Amiguet matiza que quizá no sea la más fiable, pero Tapscott no ve en ello gran problema. Debe de ser una de las ventajas de ser profeta.

Dos días después - anteayer, lunes- leí en El Periódico una noticia firmada por David Placer que me hizo pensar en la entrevista a Tapscott. Explica qué son los blogs, que una de sus características básicas es ser interactivos y que, por ello, lo normal es que los que los leen puedan dejar sus opiniones sobre lo que se dice. Lo interesante llega cuando explica que los blogs de los alcaldes de la metrópolis barcelonesa no permiten esa opción. Los alcaldes cuelgan sus textos, pero los lectores, o bien no pueden decir qué opinan de las propuestas de los alcaldes, o bien lo pueden decir previo filtro censor. Dice Placer: "¿La razón? Muchas veces se cuelgan mensajes desagradables o irrespetuosos".

¿Y? Muchísimos blogs y diarios digitales están llenos de insultos, desagradables e irrespetuosos, de falsedades y de mentiras, y siempre nos han hecho creer que ésa es parte de su esencia. Y resulta que los políticos abren blogs y eliminan esa posibilidad. Que corran los insultos, la falta de respeto y las falsedades no importa, a no ser que corran sobre los políticos: eso sí que no. O, al menos, no donde puedan controlar. El destacado del artículo de David Placer es la guinda: "Wikipedia (...) ha tomado medidas de seguridad con el alcalde de Barcelona. Hereu tiene un apartado en esta enciclopedia y sus editores han decidido que los usuarios no puedan hacer modificaciones del contenido de su biografía de forma automática. Este tratamiento también se aplica a personajes públicos polémicos o a entradas susceptibles de ser saboteadas, como países, equipos de fútbol o presidentes".


¿En qué quedamos, entonces? ¿No decían que precisamente la interactividad era una de las grandezas de la red? ¿No era ése el supuesto paradigma de la libertad total: la participación de todo el mundo, la democracia elevada al cubo? Si restringen el acceso a aquellas entradas que no quieren ver saboteadas, Wikipedia deja de ser una "enciclopedia on line redactada por miles de colaboradores anónimos" como asegura el profeta Tapscott, e instaura dos categorías: entradas susceptibles de ser manipuladas por cualquiera y entradas restringidas y bajo control, para vips. ¿Seguirá anunciándose como "la enciclopedia libre"? A este paso, cualquier día algún sabio nos dirá que para que algo sea riguroso y fiable - blogs y enciclopedias on line incluidos- hay que, primero, verificar quién lo dice, qué dice exactamente y con qué aval. Para ese viaje no necesitábamos tantas alforjas, ni que sean digitales.